A partir de febrero de este año, el Ministerio de Medioambiente reunió al Comité Científico a cargo del plan de restauración del Parque Nacional Torres del Paine, afectado en enero por uno de los peores incendios de la última década. Dentro de este equipo, la Dra. Marcela Bustamante docente de la Facultad de Cs. Forestales UdeC y especialista en restauración, es una de las científicas que aportó en el plan que fue enviado a la institución.
El comité está integrado por representantes de la Fundación CEQUA de Punta Arenas, Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal de la Universidad Católica, Instituto de Ecología y Biodiversidad, Facultad de Cs. Forestales de la Universidad Austral, Departamento de Ciencias de la Universidad de Magallanes, Facultad de Cs. Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, y el Instituto Forestal (INFOR).
El Comité Científico realizó un plan de restauración considerando la información física y biológica existente, así como la información obtenida a partir de una evaluación del diagnóstico post incendio que realizaron especialistas estadounidenses, y un estudio preliminar en terreno sobre el impacto ecológico del incendio efectuado por el comité.
Actualmente, este plan se encuentra en revisión por parte del ministerio para luego definir su ejecución.
En específico, la primera etapa del plan consiste en caracterizar el ecosistema de referencia, es decir la condición original que estaba antes del incendio, para definir el escenario ideal de restauración. Dicha caracterización se realizará mediante la recolección de información detallada sobre la distribución, composición de especies y estructura de los remanentes de vegetación que quedaron en el parque post-incendio, y a través de la revisión de la literatura de estudios anteriores en donde se describe la vegetación.
La segunda etapa consiste en identificar las áreas prioritarias para la restauración y sus niveles de impacto, para determinar cuáles podrán recuperarse de manera natural, y las que requerirán intervención activa y directa.
Una de las estrategias fundamentales que promueve el comité para llevar a cabo el plan, consiste en estimular al máximo el potencial de recuperación natural de los ecosistemas, para lo cual se ha propuesto que la plantación se realice en pequeños núcleos de vegetación en lugar de las plantaciones lineales tradicionales. La plantación de pequeños núcleos de árboles o arbustos imita el proceso de regeneración natural conocido como nucleación, que ocurre frecuentemente en áreas abiertas donde hay fuertes limitantes ambientales al reclutamiento (vientos, bajas temperaturas, baja productividad, etc.). A través de este proceso, los núcleos de vegetación empiezan a crecer y expandirse hacia los lados, y a lo largo del tiempo se van juntando hasta cubrir todo el espacio y generar una cobertura de bosque continua. Se realiza una plantación inicial, y después el sistema realiza el trabajo por sí solo.
Ante los factores limitantes de la restauración tales como la herbivoría y el clima, el comité recomendó técnicas de protección a pequeña escala, con el objetivo de crear microclimas adecuados y evitar el consumo de animales. Una recomendación importante plasmada en la propuesta es que el material post incendio – vegetación y árboles quemados- debe quedar en su lugar, pues son componentes importantes del ecosistema que contribuyen al reciclaje de nutrientes; y además, son estructuras protectoras que facilitarán el establecimiento de nuevas plantas.
Así mismo, la especialista señaló que el plan está enfocado netamente en áreas de bosque, pues fueron las más afectadas; lugar en donde existían grandes formaciones de especies de Nirre y Lenga.
Por último, destaca que en el plan no sólo está incorporada la recuperación de la flora y fauna, sino que otros aspectos en relación al manejo del parque, como la carga de visitantes, la educación, e incorporación del turismo.