Evaluaciones efectuadas por CONAF indican que aproximadamente 80% de los árboles Araucaria araucana (Araucaria) del país estarían siendo afectados en algún grado por un misterioso mal que provoca daño foliar, muerte de ramas y en algunos casos, la muerte de árboles, afectando individuos de todas las edades. En mayo del 2016, una primera alerta llegó a los investigadores del Laboratorio de Patología Forestal. Funcionarios de la Ilustre Municipalidad de Curanilahue, informaron sobre la situación de las formaciones de Araucaria en la zona de Trongol Alto, Cordillera de Nahuelbuta, y desde ese momento se comenzó a trabajar en dilucidar el origen del problema.
El Profesor Eugenio Sanfuentes, Director del Laboratorio de Patología Forestal emplazado en el Centro de Biotecnología y Facultad de Ciencias Forestales, encabeza el trabajo de un grupo de investigadores entre los que se cuenta al Profesor Luis Cerda, del Laboratorio de Entomología, con la participación de los Ingenieros en Biotecnología Vegetal Felipe Balocchi (MS) y Mariela González, quienes han recibido el apoyo de Forestal Mininco S.A., generando un proyecto de investigación conjunto, en el cual trabajan desde septiembre de 2016 y que se extenderá por 19 meses.
“La idea básica es aislar posibles agentes patógenos (hongos, bacterias u otros) que puedan estar causando este problema en las Araucarias. Este es un problema que afecta al follaje y ramas de esta especie. Los síntomas aparecen mostrando un patrón que comienza desde abajo hacia arriba de la copa de árbol, y que dependiendo de la severidad termina matando al árbol, afectando desde plantas de regeneración natural hasta en estado adulto, incluso con más 500 años. En este estudio queremos, primero que nada, determinar si hay algún agente específico que esté relacionado con la mortalidad de estos árboles”, señala el Dr. Sanfuentes.
Las primeras señales de este mal surgieron durante el verano anterior (2016) en la Cordillera de los Andes. CONAF inició los primeros estudios, y luego otros centros de investigación se han ido sumando en la labor de encontrar una solución. Así se llegó a la formación de una mesa de trabajo que se reunió en agosto pasado, en la cual participa además el Servicio Agrícola Ganadero SAG, Bioforest y la Universidad de Concepción.
Hasta ahora, la principal hipótesis de los investigadores de la Universidad de Concepción, apunta a que el origen del problema podría ser efecto de “factores de predisposición” que están determinando un estrés en la especie y dejando vulnerables a los árboles a la acción de microorganismos patógenos e insectos, asociado con factores abióticos deletéreos. Considerando la predisposición y que el problema ocurre en parte importante de la distribución de la especie, la posibilidad que los efectos múltiples del cambio climático constituyan estos factores de predisposición, como podrían ser la escasez de agua (sequías) en los últimos años, o el aumento de la temperatura. “Hasta el momento, considerando los organismos que hemos obtenido desde hojas y ramas de Araucaria, ninguno de ellos está consistentemente aislado, es decir, que esté presente en una alta proporción en las muestras analizadas. Por el momento, estas primeras evidencias de la investigación –aún muy preliminares-, indicarían un posible estrés ambiental, severo y continuo, que genera esta predisposición en el árbol y permite que cualquier patógeno, incluso menor, pueda afectar acículas y ramas”, indica el Dr. Sanfuentes. Finalmente, agrega que tampoco se puede descartar la hipótesis de que el problema que afecta la Araucaria pudiese deberse a la acción principal de un patógeno agresivo y que se ha distribuido a lo largo de los últimos años.
La investigación ha causado una gran repercusión en distintos medios de comunicación de alcance nacional, debido a la gravedad del problema. A continuación compartimos algunas de las publicaciones que han recogido los detalles de esta investigación.

http://impresa.elmercurio.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2017-02-12&dtB=06-04-2017%200:00:00&PaginaId=8&bodyid=1


